Mi hijo de 7 años todo lo pierde, todo lo deja botado y bueno se parece a mi en lo descuidado que es con sus cosas... Perdió su lapiz y su tijera y no lo dejé empezar a hacer sus libros de escuela hasta que encontrara sus cosas. Buscó y buscó y no encontró nada así que tuve que ayudarle mientras mi hija menor empezaba con sus libros. Esto me irritó muchísimo. Tuve que dejar lo que estaba haciendo, atrasarnos todavía más y empezar a buscar. Para empeorar el asunto su cuarto, que se suponía estaba limpio, era un desastre y cuando por fin encontré sus cosas estaba muy muy muy muy enojada.
Al ver el closet de escuela desordenado tambien exploté, lo llamé y le pedí que ordenara sus cosas, como no lo hizo inmediatamente me descontrolé, todo el enojo, la preocupación, irritación y molestia que tenía se desbordó y mami se convirtió en un monstruo espantoso, chillón que le decía a gritos ORDENE ESO!!!!!!!!! Y por supuesto no paré ahí, estaba solo empezando, y empezó la regañada a gritos claro hasta que me desahogué.
Bueno, ya grité, ya me desahogué y ya se me pasó. Y mientras mi hijo estaba ordenando sus cosas, sus grandes hermosos ojillos se llenaron de lágrimas, su voz se quebró un poquito y me dijo: mami no me habías pedido antes que ordenara esto y no fuí yo el que hizo el desorden fué mi hermanita. Y al ver su vulnerabilidad, cuánto le había lastimado sus sentimientos de niño y cómo le había gritado y gritado y asustado por algo taan tonto lo abracé lo más fuerte que pude y le dije: ¿No fuí amable verdad? Me porté mal contigo? Y llorando sin decirme nada asintió con su cabecita de niño de 7 años. Humillada, frente a mi hijo 23 años menor que yo, supe que no había sido un buen ejemplo, que no fuí la figura de autoridad que Dios me ha pedido ser y le pedí perdón. Me dijo claro mami, sacó su mejor sonrisa, siguió ordenando y cantando y me dijo que su parte favorita de hoy era que iban a venir los hijos de mi amiga, los chiquitos para jugar con él.
Oh Dios, ten misericordia de mí, oré. Perdóname, cómo puedo gritarle y ser tan grocera con semejante dulzura, con un niño listo para perdonarme y seguir como si nada pensando en lo lindo de este día y recordándome que lo mejor era tener amigos para compartir y no tener todo perfecto para cuando ellos lleguen. Dios ayúdame a ser como mi hijo oré, me sentí muy orgullosa de él, que lindo corazón tiene, oré.
Pero claro, no había aprendido mi lección, fuí a buscar los libros que mi hijo lee y no estaban en su lugar, así que otra vez la mamá mostruo que hay en mí empezó a salirse. ¿Dónde están los libros? Pregunté con un tono irritado. Mi hermana jugó con ellos dijo mi hijo. Así que le dije: búsquelos!!! Y fuí mas irritada a llamar a mi hija de 5 años. Mi hijo se acercó con ojitos preocupados: mami, me dijo, otra vez estás enojada, porqué estás enojada ahora? Le dije: ahora no quiero hablar, te dije que LOS BUSCARAS!!!! Fuí con los dos pequeños preciosos que Dios me dió como regalo de amor y misericordia y me aseguré que estaban buscando los libros. Mi hija se dió la vuelta para hacer algo como dejando de buscar y mi irritación otra vez llegó a su punto de estallido y le pegué una nalgada bien fuerte por su pequeño trasero. TE DIJE QUE BUSCARAS!! ¿QUE ESTAS HACIENDO? Pregunté irritada y a gritos. Llorando la pequeña dijo que ya había encontrado el libro que nos faltaba y simplemente lo iba a ir a traer...
Balde de agua fría en mi cabeza, otra vez...Dios, otra vez lo hice, y esta vez peor porque le pegué con enojo a la pequeña. Dios, y ahora cómo arreglo esto? Oré.
-Ok pequeña, le dije creo que te debo una nalgada.
Ella por supuesto me miró bastante confundida.
-Te pegué y no lo merecías pequeña, he sido una mala mamá y me merezco una nalgada. Me volví con voz de arrepentimiento y mostrándole mi trasero a mi pequeña le dije dáme tu mejor nalgada. Ella empezó a reirse: mami, no te voy a pegar, me dijo.
-He sido una mala mamá, me lo merezco, te pegué sin razón, por favor pégame, le dije.
-No mami no te voy a pegar, no te quiero pegar, dijo la pequeña.
Mi hijo que estaba ahí y le parecía graciosisimo el hecho de que su mamá estaba pidiéndoles que la castigaran me dice -mami, mi hermana no te quiere pegar, no lo va a hacer.
-Perdónenme, por favor, hoy no sé que me pasa, pero no he sido una buena mamá, les supliqué.
Los dos pequeños me abrazaron, claro mami que te perdonamos, me dijeron.
-¿Porqué son tan buenos conmigo, si yo he sido tan mala con ustedes? Les pregunté
Y mis dos pequeños preciosos me respondieron con una respuesta que estalló en mi corazón como un cuchillo afilado: porque eso es lo que dice la Biblia mami. Dios quiere que seamos buenos y perdonemos a otros que nos hacen mal, te acuerdas? Eso dice la Biblia mami, eso dice la Biblia...mis pequeños de 7 y 5 años entienden que eso dice la Biblia y así quieren vivir y yo que les enseño la Biblia y debería ser su ejemplo no obedezco la Biblia.
Con casi lágrimas en mis ojos les pedí que si por favor orarían por mí para que Dios me ayudara hoy a ser una mejor mamá.
Con dos grandes sonrisas asintieron con sus cabecitas, me abrazaron y me dijeron: claro mami, ORAR ES MEJOR QUE PEGAR. Oraron por mí y me perdonaron inmediatamente.
Yo, derrotada en el suelo, arrepentida, abrazada y abrazando a mis pequeños, a los pies de Jesús lloré. No me dejes lastimarlos más, oré, perdóname, ten misericordia de mí, hijo de David. Quita este corazón de piedra y dame uno de carne, moldéame, esta vasija necesita que la moldees.
Como en un espejo puede ver cuán fea soy, cuán lejos estoy de ser como Jesús. Pero Jesús con su infinito amor, paciencia y perdón me miró con dos pares de ojitos de inocencia, me sonrió, me abrazó y me dijo: Claro que te perdono.

No hay comentarios:
Publicar un comentario