Es más fácil imitar a los caracoles que usan una capa gruesa para protegerse o simplemente actuar como si todo estuviera bien.
En mi caso, me he dado cuenta que trato de racionalizar mis sentimientos y las situaciones para no aceptar como realmente me siento, poniendo mis sentimientos a un lado e ignorarlos.
Hace poco entré en una depresión, todo me abrumaba, hasta la tarea más simple y sencilla. Desde levantarme, hacer los quehaceres en la casa y cuidar a mis niños, todo parecía una tarea imposible, demasiado grande para mí.
Una amiga me ayudó a ver que mi vida había cambiado mucho en el último año y que aunque no habían sido cambios dramáticos o alguna tragedia, había perdido cosas, había perdido personas y no había tenido el tiempo ni me había dado permiso para tener un duelo.
Pero no quería sentir, no quería aceptar que estas pequeñas pérdidas y situaciones me afectaran, prefería minimizarlas y racionalizarlas, porque después de todo, somos seres racionales y podemos entender las cosas, mejor que entendemos los sentimientos.
Al intentar sentir, sentí dolor, sentí soledad, sentí enojo, sentí tristeza y lo peor de todo era que ahi por supuesto estaba Dios, en mi tiempo de duelo y dolor conmigo, abrazándome y diciédome: quiero ser tu gozo, quiero que te deleites en mí y en nada o nadie más.
Me dí cuenta entonces de mi pecado, el haber puesto a personas en un lugar donde podían quitarme el gozo, cómo es eso posible? Yo soy una mujer de Dios, yo soy una líder, yo quiero mostrar el amor de Dios, yo quiero hablar de Jesús, pero aún así soy pecadora. Al intentar ignorar estos sentimientos estaba tambien ignorando la voz amorosa de Dios que quería mostrarme mi pecado, quería mostrarme el camino mejor.
Un camino donde no importa la circunstancia o cuánto cambie mi vida en un momento determinado o a quién pierdo en el camino, la principal razón de mi gozo debe ser él.
Es que cuando no siento, no sólo estoy tapando mis sentimientos, estoy tambien tapando algo que Dios me quiere enseñar, estoy silenciando su voz, diciéndome que hay algo que está mal, algo que debo cambiar. Nuestros mecanismos de defensa son en realidad inútiles cuando caminamos con Dios, no nos sirven para nada, sólo para mantenernos a un nivel diferente del de Dios y de los demás.
Puedo seguir viviendo, pretendiendo que todo está bien, poniéndome una máscara o puedo afrontar la verdad, aceptar que sólo soy un ser humano, que siento, que sufro aún por pequeñas cosas y darle esos sentimientos a Dios, estoy segura que él puede hacer mucho más con ellos que yo...
"Deleitate así mismo en Jehová y él te concederá las peticiones de tu corazón"