-Aprendí que Dios estaba ahí, con dolor a la par mía cuando fuí abusada, que lloraba conmigo cuando yo lloraba y me cuidaba cuando era autodestructiva.
-Aprendí que no era éste el plan de Dios para mi vida, sino la obra del malo para destruírme.
-Aprendí que aunque no fué su propósito, si le doy mi dolor a él, él puede transformarlo en mi vida, para mí misma y para otras víctimas de abuso. Belleza de las cenizas...
-Aprendí que mi cuerpo es sólo la cáscara del huevo, que mi verdadera pureza y virginidad nadie las puede dañar y nadie me las puede arrebatar, excepto yo misma.
-Aprendí que no importa lo que le pueden hacer a mi cuerpo porque soy mucho más que un cuerpo y lo más importante está adentro y nadie me lo puede quitar (incluyendo mis sueños, mis valores y mi estabilidad emocional).
-Aprendí que puedo escoger dos caminos como víctima de abuso:
1) Quedarme callada y llevar dolor, tristeza, odio y rencor sóla, mientras éstos destruyen mi interior.
o
2)Sacárlo a la luz y dárselo a Dios para encontrar la belleza y la vida en medio de una situación como ésta.
"En gran manera, me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios, porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió y como a novia adornada con sus joyas."
Isaias 61:10 RV